sábado 30 de agosto de 2008

...Páginas hipotéticas...


Damas, caballeros, niños y niñas, todo lo que les voy a
contar nunca ha ocurrido, si bien podría ocurrir, quien sabe..


"Granada, majestuosa ciudad mora por excelencia, con sus calles estrechas, su olor a incienso, su clima árido que a veces hace que te falte la respiración a causa del sofocante calor, y por supuesto la Alhambra, palacio dueño de muchas leyendas y sueños, escondidos en cada recoveco..." Ella leía con entusiasmo un tríptico que había encontrado en su antigua agenda.



- ¿No te gustaría perdernos por allí unos días? ¿te imaginas? -comienza a hacer gestos con las manos para escenificarlo y que el pueda hacerse a la idea mientras sus ojos divertidos buscan algun punto para poder hacerle cosquillas- podríamos dormir en un bonito hostal con decoración árabe, cerca de alguna tetería perdida, son preciosas, me encanta... y nadie nos conoce, podríamos salir a pasear por el albaicín sin estar pensando que alguien nos podría ver.

- Sabes que no puedo, me encantaría pero no puedo, aún no -y automáticamente mirada al suelo, cara triste, y busqueda de comprensión en el pecho de su compañera que pronto borra el aspecto jugueton que tenía hace unos segundos-.


- ¿Yo que soy para ti?, me gustaría estar en tu cabeza para saber todo lo que pasa por ella y no me dices. ¿Por qué aun no?, ¿a que esperas?, ¿por que siempre evitas que hablemos de esto? -ella siempre se consuela pensando que a pesar de todo el la quiere, y lo excusa de cualquier situación aunque sus preguntas no sean contestadas en ninguna ocasión, mientras el solo sabe repetir su discurso carente de sentido alguno.

- Yo nunca te he engañado siempre has sabido lo que había desde el primer momento. No puedo dejarla en la estacada porque no tiene a nadie más. Sabes que te tengo mucho cariño y que no quiero hacerte daño por nada del mundo porque no me lo perdonaría, -demasiado tarde pensó ella- si quieres dejamos de vernos...

Y tras decir esas palabras, la abraza por detrás mientras ella siente que se le vá la vida entre sus manos y calla automáticamente toda la marabunta de ideas que iban a salir de su boca. Él sabe perfectamente que cuando sale ese tema de conversación debe hacerla sentir querida, o ella endurecerá la expresión de su rostro, y acabará marchándose de forma brusca y sin despedirse, pero aun asi coge aire y reclama...

- Puedes dar explicaciones para desaparecer una noche, por qué no puedes darlas para desaparecer dos días, además... no entiendo por qué sigues con ella, y entiendo menos que si estás con ella me sigas buscando. Llamame idiota, pero soy de las que piensan que si quieres a una persona no le puedes ser infiel, y también pienso que no se debe de estar con alguien por pena; -y casi sin quererlo prosiguió inconscientemente y con los ojos a punto de romper a llorar- tienes razón, dejemos de vernos...

No podía creerlo, nunca hubiera pensado que dijese eso, nunca había imaginado su vida sin ella aunque solo fuera a escondidas y de vez en cuando. Ella se empezó a vestir dándole la espalda, porque sabía que si se daba la vuelta se arrepentiría de las palabras segundos antes mencionadas. Él la miraba atónito, podía apreciar como desaparecían los lunares de su cuerpo uno a uno a medida que se iba vistiendo, pero estaba petrificado sentado al borde de la cama sin poder mover ni un solo músculo.
De repente, se dio la vuelta cogio su bolso negro de cuero y empezó a recoger una a una sus pertenencias para después acercarse y suavemente, rozar con sus labios la mejilla de su compañero y sin mediar palabra alguna se marchó. Al cerrar la puerta permaneció inmovil al otro lado de la puerta mirando el número que en esta rezaba "227", curiosamente se conocieron un 02/02/2007 lluvioso , era increible como el destino a veces jugaba con estas coincidencias que hacían brotar una sonrisa empapada en lágrimas. Parecía que las raices de un árbol gigante la retuviesen allí, no podía pensar, su cabeza estaba en ese momento en off, hasta que se encendió la bombilla de la conciencia y empezo a andar con paso firme hacia el ascensor.
Él seguía sentado al borde de esa inmensa cama de matrimonio, En su cabeza rondaban todo tipo de ideas. No quería que se esfumase de su vida, siempre había sentido que ella estaría ahí pasase lo que pasase, y le causaba dolor de estómago solo el pensar en volver a casa con su novia a la que tanto tiempo llevaba engañando y por la que ya dudaba si sentía el más mínimo ápice de enamoramiento.
Se tumbó con los brazos por detras de la cabeza y en el aire respiró un perfume dulce pero penetrante, se dió cuenta rápidamente de a quien pertenecía. Es curioso como en todo este tiempo nunca se había percatado de detalles como el olor de la colonia o el champú al que ella siempre era fiel cuando cubría con besos cada centímetro de su blanca piel. Apretó los puños y cerró los ojos con fuerza, y por primera vez en esos casi dos años que hacía que se conocían lo tuvo claro, pese a tener los ojos cerrados, lo vió mas cristalino que el agua limpia y transparente del alguna cala perdida de la costa. Recordó sus ojos, su pelo negro como el azabache, su piel, la más suave que nunca había besado, y su sonrisa cuando pasaban horas mirándose sin decir nada.
...un tono...dos...

- ¿Si?
- Te quiero
- No, sabes que no puede ser, no me puedes tener más tiempo escondida como si fuese algo malo de lo que avergonzarse, y no quiero mas ser la segunda en toda la historia..
- Te quiero
- Pequeño...
- Preciosa, voy a mi antigua casa a hacer las maletas
- ¿Antigua?, ¿maletas?, no entiendo.

- Solo tienes que entender que no te voy a perder me cueste lo que me cueste... no podría vivir sin ti, no podría dormir sin saber que vas a estar ahi.. siento el haberte hecho tanto daño durante todo este tiempo, siento haberte hecho llorar tantas veces por ser tan necio; -nunca había sido hombre de muchás palabras, era más de los que hablan con la mirada y caricias... nunca le había hablado de sus sentimientos, nunca había hablado de un "nosotros", nunca... jamás... en todo este tiempo.. le habia dicho "Te quiero"-. Vuelvo a casa de mis padres, y quiero estar contigo, solo contigo, que sepa todo el mundo que eres lo más importante..
- Y yo.. -veía borroso a causa de las lágrimas, le costaba tragar, y sentía que la respiración comenzaba a fallarle a causa de lo acelerado que tenía el corazon, tanto que parecía que iba a salir a correr fuera de su cuerpo en cualquier momento. Se sento en un banco que vió a lo lejos y encendió como pudo el último cigarro de su paquete-. ¿estás totalmente seguro?
- Nunca en mi vida he estado tan seguro de algo. -y colgó-.

Alguién se sentó a su lado, no hacía falta mirar para saber quien era. Le quitó el cigarro, le dio una calada y seguidamente la abrazó. Comenzó a llover a cántaros sin previo aviso como si el cielo quisiera arrastrar con sus gotas todas las sensaciónes malas de los últimos meses..

- Así empezo todo ¿recuerdas?,-ella sonreía como si de una cría de parvulario se tratase, sus ojos verdes, pese a todos los borrones que la lluvia estaba dejando en el maquillaje de su cara, brillaban mas que cualquier estrella del firmamento, de esas que solo podemos ver cuando nos alejamos de los ruidos y la contaminación de la ciudad a un lugar más apartado y oscuro de las afueras.


- Así empieza todo princesa.




Damas, caballeros, niños y niñas, todo lo que les he
contado nunca ha ocurrido, si bien podría ocurrir, quien sabe..





4 ideas:

Nitya dijo...

muchas gracias por agrgarme!!
por cierto, me encanto la historia, realmente bonita y muy bien narrada. es preciosa!

esther magar dijo...

Me gustó, más si cabe, de lo que me suele gustar. Simplemente precioso :)

Vanessa dijo...

vaya... tienes un blog realmente romantico, precioso. el mio no es como el tuyo pero si quieres lo puedes visitar.
www.tonterias-sin-parar.blogspot.com

Vanessa dijo...

t agrego a mis favoritos ok?